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Nombre de la ruta: Pena do inferno - A Fornaza (Zona L-3).
| Distancia aproximada : 13 km. aprox. |
| Dificultad : Baja.
El último tramo de subida hasta A Fornaza se puede hacer algo duro a causa de la pendiente, no del camino que es una pista ancha |
| Duración aproximada : 4 horas |
Como llegar :
Desde A Fonsagrada deberemos tomar la carretera que parte en dirección sudeste hacia la playa fluvial de Pena do Inferno por detrás de la Iglesia y la Fuente Sacra, frente a un supermercado. Se continúa por dicha carretera durante algo menos de 10 km. hasta llegar a una desviación hacia Negueira que debemos ignorar y seguir recto. A unos 500 m. de este cruce existe la posibilidad de aparcar a la izquierda de la calzada entrado a un pequeño solar enfrente de la playa fluvial. .
Recorrido : Forma parte de la conocida ruta del embalse de 23 km. de recorrido, pero le hemos quitado la parte inicial ya que discurre por asfalto y la playa fluvial supone un buen inicio de referencia.
Continuamos pues a pie por la estrecha carretera hasta llegar al puente de Villabol que hace curva a la derecha. De frente comienza una pista de grava y tierra con roderas de vehículo que discurre junto al río.
Este tramo ya nos va adentrando en la profundidad de la naturaleza de la zona, sin referencia visual de casas ni asomo de civilización. El camino para los vehículos muere en una pequeña explanada y a partir de ese momento la ruta discurre por un estrecho y agreste sendero que gira a la izquierda. Caminaremos por la ladera de la Serra de Liñares gozando de un estupendo paisaje de la cuenca del río Lamas-Villabol.
Según avanzamos por la izquierda a lo lejos se adivina una vertiente de algún arroyo que de alguna manera deberemos salvar, aunque el sendero no da pistas de cómo lo vamos a hacer. Nos adentramos en la frondosidad que rodea al arroyo y al poco de la estrecha bajada veremos el coqueto puente de madera con entramado de quitamiedos, un lugar realmente precioso de atravesar en el mágico silencio del paraje que resulta cautivador por la tranquilidad que se respira.
El sendero toma después un cariz de pequeño descenso prolongado hasta el área recreativa de A Ferrería donde, como su nombre indica, se encuentran los restos de unos antiguos mazos de laminación férrea del mineral abundante en la zona.
La ruta continúa siguiendo la cola del embalse por una pista que nos lleva a A Fornaza. Para tomar esta vía hay que subir un poco por la zigzagueante pista central perpendicular al curso del río entre unas edificaciones y luego torcer a la derecha (está indicado en un piedra el cambio de dirección).
La ancha pista nos lleva a la misma vera del agua. Es un paseo llano y de gran belleza encajonados en el cauce del río. Se trata de un paraje fluvial de gran valor ecológico, con excepcionales vistas, en el que el río Navia represa sus aguas ofreciendo un trazado plácido y sinuoso, lo que lo convierte en un lugar ideal para el turismo verde y de aventura, formándose en verano una playa fluvial de arena fina.
Antes de enfilar la parte más costosa, la subida a la aldea de A Fornaza, pasaremos por delante de la Casa de la Dirección, ruina de lo que iba a ser la casa del ingeniero jefe de la magna obra antes de que se decidiera variar el esquema de la presa que alejó de la zona el almacenamiento de agua. La cas no llegó nunca a ser habitada pero si observamos su estructura aún se puede apreciar la calidad y la excelente distrubución con la que iba a contar la vivienda.
Rodeamos la casa y enfilamos la subida por una pista pedregosa. Hay que ir con cuidado por donde se pisa y procurar no acercarse excesivamente al borde.
Al final de la pendiente, el caminante se ve premiado con la vista de la pintoresca aldea abandonada de A Fornaza, en donde se encuentran los restos de unos antiguos hornos de fundición férrea y una antigua capilla de singular belleza y tipismo.
La ruta está a punto de concluir. Caminamos un poco más por el asfalto hacia la derecha en subida hacia el cercano mirador de Arexo.
Allí nos podremos deleitar con unas vistas excelentes del embalse y las viejas minas férreas de las montañas que se nos enfrentan. El mirador dispone de dos mesas de piedra con banco y un pequeño asador, con lo que no estará de menos tomarse un respiro y reponer fuerzas, esperando que algún aliado llegado al punto final en coche haya aguardado nuestra llegada con las viandas y nos pueda llevar de regreso al punto de partida.
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